¿Cómo se creó la figura de la bruja?
Hola, espero que se encuentren bien en estos tiempos difíciles.
Hoy hablaré de la creación de la figura de la bruja. Si pensamos en las brujas, se nos vienen a la mente rasgos característicos que podemos encontrar en películas, caricaturas, series de televisión y libros, pero ¿de dónde vienen estas características que todos reconocemos? por supuesto que vienen de la literatura, pero no piensen en la literatura como un montón de libros con letra pequeña, no, pensemos más allá. Es necesario pensar la literatura como cualquier texto oral o escrito. Verán, la oralidad (leyendas, cuentos, refranes, rondas infantiles que se transmiten por el habla) también es literatura. Un texto no tiene que estar escrito para ser considerado literatura, grábense eso. Una vez aclarado eso, podemos seguir con el tema que nos ocupa.
Durante el final de la Edad Media y el principio del Renacimiento, las autoridades civiles y eclesiásticas tenían la obligación de procesar a las acusadas por el cargo de brujería, pero ¿cómo sabían que una persona era bruja? Sencillo, para eso había manuales escritos, pero, sobre todo, un tradición oral muy arraigada acerca de lo que era una bruja. De este modo, cualquier persona, supiera leer o no, sabía qué era una bruja y los actos que cometía.
Richard Kieckhefer se percató de que algunas figuras mitológicas de la Antigüedad Clásica comparten características con las brujas medievales. Estos rasgos en común son: la habilidad de volar, entrar en casas ajenas, transformarse en otras criaturas y asesinar niños. Hay tres figuras mitológicas clave para la creación de la bruja medieval:
- Las Strigae: mujeres pájaro que entraban en las casas para succionar la sangre de los niños mientras dormían.
- Las Lamiae: criaturas que se robaban a los niños y se los comían.
- Las Pesadillas: también entraban a las casas durante la noche para asesinar personas.
Estas figuras formaron parte del imaginario de la Europa Medieval, entendidas como espíritus parecidos a las hadas, sin embargo, las autoridades eclesiásticas se encargaron de transformarlas en figuras reales, corpóreas, es decir, personas que podían ser tus vecinas o incluso familiares cercanos.
Cuando se acusaba a alguien por brujería, los denunciantes y las autoridades recurrían a este imaginario colectivo para "armar un caso" por brujería. Es decir, basaban los interrogatorios en las leyendas que se contaban acerca de estas figuras maléficas y que presumían de verosímiles. Es probable las autoridades y los denunciantes sólo decían un montón de datos aleatorios acerca de las características de una bruja, sin haber visto alguna ni tener pruebas contundentes en contra de la acusada.
La figura de la bruja es una muestra de la importancia de la literatura, pues ésta configura nuestra forma de ver el mundo a tal grado de haber llevado a cientos de mujeres a la hoguera. Las películas y las series que vemos actualmente en Netflix están plagadas de figuras como la bruja, personajes reconocidos por todos y con la capacidad de reinventarse a sí mismos de acuerdo al público y al momento en el que se consumen. Si abrimos bien los ojos, podremos ver que la literatura está en todos lados.
Gracias por leer, ahora que tienen estos antecedentes, al fin podré hablar de mi especialidad: la brujería en México durante el periodo colonial. Hasta la próxima.


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