La cocina

La verdad es que nunca tuve inclinación hacia la cocina hasta hace poco. Mi gusto surgió porque durante algún tiempo la cocina me sirvió como sustento económico. Seguro ni se lo imaginan, pero durante casi toda la universidad vendí tacos de canasta para solventar algunos gastos. No es por nada, pero fueron un éxito durante buen tiempo, después el reglamento de la Universidad contra los vendedores estudiantiles se endureció; éramos acosados e intimidados y las ventas bajaron considerablemente.

Cuando terminé la universidad, entré a trabajar a una cocina económica. Era muy mal pagado, el trato no era el mejor y trabajaba 10 horas diarias, pero fue así como me decidí a convencer a mi ex novio para que montáramos un negocio con un ahorro que teníamos. Y así los hicimos.

El negocio duró aproximadamente diez meses, fue una buena experiencia en general. Aprendí mucho, la enseñanza más grande que tuve del negocio es que la vida no es fácil, cada peso que se gana es fruto de mucho mucho esfuerzo. Cuando decidí cerrar el local, se me ocurrió otra estrategia de venta más efectiva: vender directamente en facultades.  Nos fue muy bien durante un mes, creo que en ese momento gané más dinero que nunca en mi vida, pero la Universidad donde trabajábamos se fue a paro y había poco flujo de estudiantes, por lo tanto el negocio quebró. Lo que aprendí de esta segunda experiencia es que te tienes que arriesgar, tienes que tomar decisiones, incluso ahorita pienso: "creo que debí arriesgarme un poco más". Sin embargo, no lo hice y no hay nada más que hacer, eso forma parte de mi pasado y es muy bonito recordarlo.

De unos meses para acá he estado cocinando cosas cada vez más elaboradas, sobre todo postres, me gusta mucho la repostería. Cada domingo mi papá nos visita en casa y me gusta sorprenderlo con alguna comida especial y un postre. Hoy hice un pastel de oreo, quedó muy bueno.


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